Capilla del Señor fue el primer pueblo en ser declarado de interés histórico nacional y hoy es uno de los más auténticos de la provincia, que preserva tanto su arquitectura original como su forma de vida. Se puede llegar en auto por la Panamericana Ramal Pilar hasta el kilómetro 69 de la Ruta Nacional 8 y luego tomar la Ruta Provincial 39. También se puede llegar en el tren ramal Mitre combinando con el ramal a Capilla del Señor o en el colectivo 57 desde Plaza Italia.
Al recorrer sus calles, se recrean las historias del viejo cementerio en el centro de la plaza, la vieja casa Miralejos, el salón Roma y el antiguo club social de los inmigrantes. El cementerio es un museo en sí mismo, con sus sofisticados e imponentes mausoleos. Algunas de las construcciones que no pueden dejar de visitar son la Posada del Palomar de 1838, una de las más antiguas, el Templo Parroquial y la pulpería Los Ombúes, un histórico almacén hoy atendido por doña Elsa, la nieta del dueño fundador, donde por la tarde se juntan todavía los paisanos a tomar y jugar a las cartas o al billar.
Otro de los principales lugares turísticos es el Museo de Periodismo Bonaerense, donde hoy se exhiben máquinas de escribir antiguas como también prensas que se usaban para imprimir los periódicos de la época, y objetos de la vida cotidiana de entonces.
En cuanto a su entorno rural, su paisaje de tierras onduladas, con montes de eucaliptos, casuarinas y sauces, es otro de sus encantos. La presencia de estancias, tambos, haras y chacras se suman al paisaje y son ideales para unos días de tranquilidad lejos de la ciudad.
Además de su historia y paisajes, Capilla es un excelente destino gastronómico. Ofrece una amplia variedad de restaurantes y bares, como La Fusta, considerado "el boliche del pueblo”. Los fines de semana, una opción interesante es Dulcinea, con su especialidad de las comidas al disco y su hermoso patio ideal para disfrutar en verano.







