lacosta
Tandil

Fulton, Vela y Gardey, los pueblos serranos y rurales para disfrutar de gastronomía de campo

Tandil es una ciudad con múltiples atractivos turísticos. Y a pocos kilómetros se encuentran lugares para desenchufarse de todo. Conocelos.

Fulton, Vela y Gardey, los pueblos serranos y rurales para disfrutar de gastronomía de campo

Tandil cuenta con un entorno natural único, repleta de una gran variedad de árboles y plantas, aunque sus paisajes rurales tienen un atractivo que cautiva a quienes viven en la ciudad y los que hacen viajes relámpago y buscan optar por un turismo que ofrece paisajes que invitan a descubrir una cara diferente de la comuna serrana.

FULTON

Llamado así en honor a Robert Fulton, creador de los barcos a vapor, es un pequeño pueblo de Tandil, ubicado a 38 km. Su ingreso es por la Ruta Provincial 74 en dirección a Ayacucho hasta el cruce, desde donde continúa por un sendero de ocho kilómetros que es un paseo único.

Las montañas de Cerro Redondo, entre otras, se tiñen de verde en verano y el camino serpentea y se pierde en el horizonte. En esa dirección, saliendo del centro de Tandil, se divisa desde la vía el desvío de Aguirre y el Club de Planeadores. llegando, El primer lugar para visitar a pie o en bicicleta es la antigua estación de tren, totalmente restaurada, donde se encuentra la fábrica de alfajores y chocolates Estaful. emprendimiento a cargo de un grupo de mujeres del pueblo que son quienes atienden diariamente a los visitantes.

Con más de 100 años, en las pocas cuadras del pueblo sobre la avenida Los Arrieros viven unos 70 habitantes, algunos de los cuales aún recuerdan la llegada del tren hasta el año 2000, que No solo proporcionaba alimentos y generaba movimiento diario sino que también alimentaba el funcionamiento de la oficina de correos, que ya no existe.

Otro de los lugares emblemáticos de la localidad es el Almacén de Ramos Generales de Adela, donde se pueden comer alimentos locales o tomar té, así como comprar miel y otras conservas de elaboración local. El almacén está siempre abierto los fines de semana.

VELA O MARÍA IGNACIA

Pedro José Vela, llegó a estos pagos como vivandero, con la expedición fundadora del Fuerte Independencia en 1823. Se estableció como pulpero en cercanías del Fuerte con su hermano Felipe. Como muchos extranjeros dedicados al comercio, Pedro Vela comenzó a invertir sus ganancias en tierras, convirtiéndose rápidamente en uno de los hacendados más importantes del sur bonaerense.

En 1883 llegaba el tren a Tandil, y con él todas las posibilidades de crecimiento para la rica pampa productiva y los pueblos que iba dejando conectados entre sí, y con los principales puertos y centros urbanos. Al año siguiente se proyectan sus vías hacia Juárez. En marzo de 1885 quedaban inauguradas las estaciones de Gardey y Vela, en la región conocida como horquetas del Chapaleofú.

Pedro Vela falleció en 1857. Es decir que, para el tiempo de la llegada del tren, estas tierras ya estaban en manos de su viuda y su descendencia, que fue muy numerosa, pero sin embargo, ninguno conservó propiedades en el partido de Tandil.

María Ignacia no era la esposa de Vela; ni la hija ni la madre ni la abuela. Para hallar el origen de este nombre debemos abrir otro álbum familiar, el de los Casares – Martínez de Hoz.

Vicente Eladio Casares era otro importante terrateniente con propiedades en los pagos de Vela. El mismo año de la llegada del tren compró las tierras donde se ubicaba la estación. Tres años después, su hijo Vicente Lorenzo presentó el proyecto del Centro Agrícola María Ignacia, en el marco de la Ley recientemente sancionada que pretendía fomentar el poblamiento y la agricultura en torno a las estaciones ferroviarias.

Si bien el proyecto nunca se aprobó, el poblado fue creciendo espontáneamente al ritmo de la prosperidad económica de la región, que demandaba cada vez mas comercios y servicios. El nombre propuesto por Vicente Casares quedó vibrando en la atmósfera hasta materializarse en el pueblo, aunque sin desplazar el de la estación. Tal vez por «economía de palabras» se lo llama simplemente Vela, pero lo cierto que oficialmente se lo denomina Maria Ignacia Vela.

María Ignacia Martínez de Hoz era la madre de Vicente Lorenzo Casares. Heredó la estancia San Martín en Cañuelas, en la que su hijo fundaría en 1889 la primer industria láctea del país: La Martona. El nombre de la célebre fábrica es el que eligió Vicente en honor a su hija Marta, ya que así le llamaba su niñera: Martona.

Cerrando este relato que comenzó con la llegada de Pedro Vela al Fuerte Independencia y ahora pasea por los campos de Cañuelas, digamos finalmente que Marta fue la madre del escritor Adolfo Bioy Casares, quien se instaló en Rincón Viejo, la estancia que heredó en los pagos de Pardo, en el vecino partido de Las Flores.

GARDEY

El domingo 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional, Gardey abrió las puertas de las casas de sus cocineras y celebró con la Fiesta de la Empanada Artesanal. La plaza del pueblo vivió una feria de 13:00 a 22:00 horas y además de empanadas hubo puestos, cantina, espectáculos y, para cerrar, un recital de Vieja Minga, una de las más reconocidas bandas de versiones en el mundo.

Gardey es un pueblo lleno de historia a tan solo 27 km de la ciudad. Como todos los pueblos rurales, el signo característico de sus calles es el silencio apenas interrumpido por el canto de los pájaros y el soplo del viento entre los chopos. Llena de rincones, puedes visitarla en un día de excursión desde la ciudad o disfrutar de todo un fin de semana.

La Capilla de San Antonio de Padua, uno de sus atractivos, tiene un estilo romántico que impresiona a cada uno de los turistas que llegan. Aunque el estilo original era colonial, se modificó, con tres naves, aunque se construyó la mitad de la nave central, previendo una futura ampliación, acorde al crecimiento del Pueblo.

Fue inaugurado oficialmente el 29 de enero de 1933. Este espacio parece detenido en el tiempo, sus imponentes imágenes de yeso, la escalera que conduce al campanario y un segundo piso obligan al visitante a detenerse en la búsqueda por varios minutos.

También se puede visitar el arroyo Chapelofú, y bajo la sombra de los árboles, disfrutar del silencio y los sonidos de la naturaleza. Los amantes de la pesca y la vida al aire libre suelen acampar durante el día. También existe la posibilidad de ir caminos rurales a «Las Coloradas», un paradisíaco espacio verde enclavado en medio del campo a orillas del mismo arroyo.

Para disfrutar de la gastronomía o de un apetecible tentempié al aire libre, el Almacén Vulcano es la opción ideal. Ubicado a la entrada del pueblo, justo en la esquina, este fue el primer edificio de mampostería construido en Gardey. Dispone de un espacio verde y mesas en el exterior desde las que contemplar el atardecer del pueblo. En la parte trasera de esta bodega se encuentra el Museo Malvinas, donde se exhiben diversos elementos de la época en homenaje a los caídos en combate.

Articulos Relacionados

Quienes somos

Provinciatur es el lugar para conocer la provincia más linda de la Argentina, con sitios ideales para descansar y disfrutar del mar, sierras, lagunas, turismo rural y mucho más. Escapate y viví Buenos Aires.